22 jul

Vivimos un momento social lleno de actividades extras que nos ocupan la mayoría de nuestro tiempo libre. Tanto niños/as como adultos tras terminar nuestra jornada escolar o laboral, ocupamos nuestro tiempo en hacer algún deporte, aprender a tocar un instrumento, un idioma… Tenemos que dedicarle tiempo a nuestra casa, a nuestra alimentación, a nuestra pareja, familia, amigos… Y todo esto nos lo pone muy difícil en cuanto al aprendizaje de un segundo o tercer idioma. Hacer ejercicios gramaticales está bien para poder mejorar y perfeccionar el conocimiento de una lengua. Pero eso no es hablarla. Ni comprenderla. No agotes tu motivación haciendo ejercicios gramaticales o escribiendo redacciones a cerca de la contaminación del planeta, la globalización o la educación. Aprender un idioma requiere de dedicación diaria, y parece ser que es lo único que de lo que no disponemos.

Para mejorar tu nivel lo que necesitas hacer es hablarlo y escucharlo a diario.
Cuando aprendemos nuestra primera lengua o lengua materna, el orden en la adquisición de la misma es: escucha, habla, lectura y escritura. Cuando aprendemos una segunda o tercera lengua, el orden en el aprendizaje de ésta cambia: lectura, escucha, habla y escritura.
No intentemos cambiar el orden natural del aprendizaje de una lengua extranjera, porque conseguiremos justamente lo contrario de lo que estamos buscando.
Consigue en una biblioteca, internet o librería un libro de nivel básico. Léelo aunque te parezca demasiado sencillo. Si tanto el contenido gramatical como de vocabulario está por debajo de tu nivel, te vendrá bien utilizar el audio del mismo libro. Escuchar cómo alguien te lee el texto a la vez que lo sigues. El siguiente paso será el de leer en voz alta, para practicar la fonética y repetir los sonidos que estás aprendiendo o asentando.
Cuando hayas realizado varias actividades dentro del nivel básico, atrévete con un nivel un poquito más alto. Y realiza las mismas tareas. No te olvides de leer en voz alta, de contarte a ti mismo/a qué está ocurriendo en la historia, de leer los enunciados, de exponer actividades a las personas que viven contigo en casa. Olvídate de los errores gramaticales, poco a poco los irás corrigiendo de forma casi natural.

Además de la lectura libre añadiendo el audio de la misma, es necesario que empecemos a ver películas o series en inglés a diario. 30 minutos cada día. Con los subtítulos en español si tu nivel no es demasiado alto y en inglés si tu nivel ya ha alcanzado el intermedio alto. No tengas prisa en quitarte los subtítulos. ¿Para qué quitarlos si te ayudan a comprender?

Escucha canciones a la vez que lees la letra. Internet está a nuestro alcance para mucho más que para chatear con nuestros amigos. Canta tus canciones favoritas en inglés. No adivines las letras. Descárgatelas y canta. Canta. Canta. Canta.

Finalmente, una lengua es comunicación. Hay que comunicarse para perfeccionarla. Hay que hablar. Si dispones de tiempo y dinero, realiza estancias cortas en un país cuyo primer idioma sea el que estás estudiando. Hablar en términos académicos no te va a ayudar a hablar un segundo idioma.

Uno de los problemas que veo en las clases de adultos y muchas veces incluso de niños, es que los alumnos con más nivel saben perfectamente defender una idea durante 10 minutos a cerca de la contaminación del planeta, de la libertad de las mujeres, de los derechos de los niños, del sistema educativo de su comunidad, etc. Pero cuando les preguntas por un tema personal, balbucea, se desconcierta, no comprende, no sabe. No. No. No.

Dejemos de estudiar términos gramaticales con el único objetivo de aprobar un examen oficial. Aprendamos a comunicarnos, a escuchar y a entender. Entonces, podremos aprobarlo. Consigue mantener una conversación a nivel informal, espontánea, natural, donde las emociones influyen a la hora de comunicarte. Sólo entonces estarás aprendiendo de verdad una lengua extranjera.

Búscate unas clases de conversación para poder practicar la parte comunicativa. En las que puedas charlar con tranquilidad de tu vida cotidiana, tomarte un refresco o darte un paseo con él/ella, es fundamental para conseguirlo. No te quedes con el libro y el pupitre. Sal, escucha y habla.

Aprender un segundo o tercer idioma no requiere de una capacidad intelectual alta. Todo el mundo puede aprender a hablar una lengua diferente. De hecho, todos podemos aprender cualquier cosa que nos propongamos. Tendremos más facilidad o menos, seremos más rápidos o más lentos, pero si tenemos la motivación personal que se necesita, aprenderemos lo que queramos a cualquier edad.

Learn in - Buñol

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